UN VICIO SOLITARIO.

Un análisis personal del ensayo "CONTRA LA LECTURA", de Mikita Brottman...  Preámbulo

 

 

La lectura en mi vida

 

               Desde siempre la lectura fue la fiel compañera, la amiga, la cómplice de mis días de crianza. Tal vez esto se debiera a que soy un alma vieja que buscaba en los libros reconectarse de algún modo con sus vidas pasadas, o tal vez lo hacía porque era la única forma de escapar a la pavorosa realidad que me envolvía en ese tiempo, así voy a afirmar que leía bastante más que mis compañeros de clase. Pero de esa época son pocas la historias que en verdad recuerdo, puedo mencionar entre ellas, Orlando el Furioso, los Cuentos de Voltaire, siendo Zadig o el Destino mi favorito; a parte de las obligatorias del grado que procuré hacer completas siempre. Para explicarlo mejor, no leía los resúmenes que todos buscaban, leía los libros y sí me gustaban mucho. ¿Cuántos estudiantes tenían una Membresía Honoraria como yo?, considero que ninguno.

               La lectura en esos días fue para mí la balsa metafórica para mi desesperante soledad, la lectura se convirtió  en un vicio tan intenso como cualquier droga, aunque este de alguna manera me ayudó a sobrevivir a mucho. 



¿Qué es en realidad la lectura y cuál es su verdadero poder?

 


               Voy a contestar a esto diciéndoles lo obvio, leer es la habilidad básica que nos pone por encima de otras especies en la tierra , solo el homínido es capas de leer. En cuanto a su poder, la lectura tiene una capacidad curativa innegable, a pesar de esto leer por ocio parece convertirse cada día más una actividad anticuada, siendo superada por el Internet, los vídeo juegos, la televisión de paga, los dispositivos electrónicos, móviles y demás artilugios tecnológicos de hoy. Lo más normal  es que las personas lean por estudio o por trabajo, convirtiéndose en lectura por obligación y nunca por placer. Muy a pesar de lo positivo que pueda ser el acto de leer, solemos calificar al lector como alguien aburrido y sin amigos. 

               Sin duda la autora de Contra la Lectura, Mikita Brottman tiene toda la razón: el acto de leer es un vicio solitario, aún cuando esa lectura se realice en una biblioteca llena de personas, en un parque o en una cafetería por nombrar algunos sitios como ejemplo. Ahora cabe resaltar las dos preguntas que ella nos plantea:

  • ¿Ser un lector te hace una mejor persona?
  • ¿Qué nos impulsa a leer?


               Según su argumento el lector debe ser exigente y con criterio; siendo que al día de hoy se publican más de ciento cincuenta mil ejemplares solo en  Estados Unidos, el verdadero problema radica más en la calidad de esos libros, que en la cantidad. 




               Publicar en nuestro tiempo es relativa mente mucho más fácil que hace unos años y digo relativa mente porque ser un escritor y vivir de ello sigue siendo una empresa regida mayoritaria mente por la suerte. Entonces me pregunto  si son estos libros de buena calidad o solo se limitan a cumplir una mera función estética en nuestras vidas.  Considero que es el momento de realizar un examen de conciencia y analizar más de cerca el efecto que la lectura como tal ejerce en nosotros.